Dulcinea del Toboso es la dama más famosa de la literatura en español y, sin embargo, nunca aparece en el Quijote. Es la «señora de los pensamientos» que don Quijote se inventa a partir de una labradora real de la novela, Aldonza Lorenzo. En este artículo te contamos quién era, cómo la imagina el caballero, qué papel tiene en sus aventuras y qué se puede ver hoy en El Toboso, su pueblo.
En resumen: Dulcinea del Toboso es el nombre que don Quijote da a Aldonza Lorenzo, una labradora de El Toboso de la que había estado enamorado sin que ella lo supiera. Para él es una princesa de belleza sobrehumana; para Sancho, una moza fuerte que lanza la barra como el mejor mozo del pueblo. En toda la novela no llega a aparecer, y en la Segunda parte Sancho la hace pasar por encantada. En El Toboso, a 139 km de Madrid, se visita la Casa-Museo de Dulcinea.

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Aldonza Lorenzo, la labradora de El Toboso
Todo caballero andante necesitaba una dama a la que dedicar sus victorias, y Alonso Quijano no iba a ser menos. En el primer capítulo, recién convertido en don Quijote, recuerda que «en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque, según se entiende, ella jamás lo supo». Se llamaba Aldonza Lorenzo, y le busca un nombre «que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora»: la llama Dulcinea del Toboso, «porque era natural del Toboso».
Más adelante, en Sierra Morena, se descubre quién es en realidad. Don Quijote confiesa que en doce años de amor no la ha visto ni cuatro veces, y que es hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales. Sancho la reconoce enseguida y la describe sin ninguna poesía: «tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo».

Cómo la imagina don Quijote
Para don Quijote, en cambio, Dulcinea es la mujer perfecta. Cuando un caminante le pregunta por ella, responde: «su nombre es Dulcinea; su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser de princesa». Y a continuación enumera todos los tópicos de la poesía amorosa de la época: cabellos de oro, frente como los campos elíseos, cejas como arcos del cielo, ojos como soles y mejillas como rosas.
Ese choque entre la Dulcinea ideal y la Aldonza real es una de las grandes bromas de la novela. Cuando Sancho vuelve de un supuesto viaje para llevarle una carta, cuenta que no la encontró bordando ni ensartando perlas, sino «ahechando dos hanegas de trigo en un corral de su casa». Don Quijote no se inmuta: si ella lo tocaba, los granos de trigo eran perlas.
«Con la iglesia hemos dado, Sancho»
Al empezar la Segunda parte (la tercera salida del caballero), don Quijote decide ir a El Toboso a ver a su dama, y llegan de noche. Buscando el palacio de Dulcinea, se topan con una gran torre que resulta ser la iglesia principal del pueblo, y don Quijote dice: «Con la iglesia hemos dado, Sancho». Es el origen de la expresión «con la Iglesia hemos topado», que se suele citar mal y con otro sentido (te lo contamos en nuestras frases del Quijote). Sancho, que nunca ha visto a Dulcinea, se las arregla para salir del apuro.

Dulcinea encantada
La solución de Sancho es una de las escenas más divertidas del libro. Al ver venir por el camino a tres labradoras montadas en borricas, se arrodilla ante una de ellas y la presenta como Dulcinea. Don Quijote solo ve «una moza aldeana, y no de muy buen rostro, porque era carirredonda y chata», que además huele a ajos crudos. Lejos de sospechar, concluye que unos encantadores han transformado a su dama para hacerle sufrir.

Desde ese momento, desencantar a Dulcinea se convierte en la obsesión del caballero. En la Cueva de Montesinos asegura haberla visto saltando «como cabras» junto a las otras dos labradoras. Más tarde, en el palacio de los duques, un falso Merlín anuncia que el remedio es que Sancho se dé 3.300 azotes. Sancho acaba «cumpliéndolos» a su manera: de noche, golpeando las cortezas de los árboles mientras don Quijote cuenta los golpes.
Ni siquiera vencido renuncia a ella. Cuando el Caballero de la Blanca Luna lo derriba en la playa de Barcelona y le exige rendirse, don Quijote responde: «Dulcinea del Toboso es la más hermosa mujer del mundo, y yo el más desdichado caballero de la tierra».
¿Existió Dulcinea? La Casa-Museo de El Toboso
Dulcinea es un personaje de ficción, pero la tradición de El Toboso la relaciona con Ana Martínez Zarco de Morales, una vecina del pueblo que vivió en un caserón del siglo XVI. Esa casa es hoy la Casa-Museo de Dulcinea, declarada Bien de Interés Cultural, que recrea el hogar de una familia hidalga manchega de la época, con su cocina, su bodega, sus patios y mobiliario tradicional.

El Toboso tiene más guiños a su vecina más famosa. En la Plaza Mayor, una escultura de hierro muestra a don Quijote arrodillado ante Dulcinea, y el Museo Cervantino reúne más de 700 ediciones del Quijote en más de 70 idiomas. La gran torre que domina el pueblo es la de la iglesia de San Antonio Abad, levantada a partir de 1525, así que ya estaba en pie cuando Cervantes escribía la novela.

Cómo visitar El Toboso
| Cómo llegar en coche | Desde Madrid, 139 km (aprox. 1 h 30 min) por la A-4. Desde Mota del Cuervo, 14 km, y desde Campo de Criptana, 18 km. |
| Casa-Museo de Dulcinea | De martes a sábado, de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:30; domingos, de 10:00 a 14:00. Lunes cerrado. Entrada 3 € (1,50 € reducida). |
| Museo Cervantino | De martes a sábado, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:30; domingos, de 10:00 a 14:00. |
| Oficina de turismo | C/ Daoiz y Velarde, 3 (en el edificio del Museo Cervantino). Tel. 925 568 226. |
El pueblo se ve en unas tres horas, así que encaja bien con Mota del Cuervo y Campo de Criptana en la etapa 2 de nuestra ruta del Quijote en coche de 4 días. Si prefieres que te cuenten la historia sobre el terreno, en Civitatis hay una visita guiada por El Toboso con entrada a la Casa de Dulcinea.
Dónde dormir
Burbujas Manchegas
El Toboso, Toledo

Burbujas Manchegas es una casa completa para hasta seis personas, muy cerca de la Casa de Dulcinea, con piscina propia, terraza y aire acondicionado. Si viajáis menos, aquí puedes ver todos los alojamientos en El Toboso.
Preguntas frecuentes
Es la dama a la que don Quijote dedica sus aventuras. En realidad es Aldonza Lorenzo, una labradora de El Toboso de la que el hidalgo había estado enamorado sin que ella lo supiera, y a la que rebautiza con un nombre de princesa.
Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchuelo y Aldonza Nogales, como le cuenta don Quijote a Sancho en Sierra Morena. Sancho la conoce y la describe como una moza fuerte que lanza la barra como el más forzudo de los mozos del pueblo.
No. Dulcinea nunca aparece en persona. Sancho finge haberla visitado en la Primera parte y, en la Segunda, presenta a una labradora cualquiera como Dulcinea encantada, lo que da pie a la obsesión de don Quijote por desencantarla.
Sí. En El Toboso, a 139 km de Madrid, está la Casa-Museo de Dulcinea, un caserón del siglo XVI que la tradición vincula con Ana Martínez Zarco de Morales. Abre de martes a domingo y la entrada cuesta 3 euros.
Imagen de portada: pintura de Eugène Le Poittevin (1847), dominio público, vía Wikimedia Commons.
