Desde que acepta ser escudero, Sancho Panza sueña con el gobierno de la ínsula que don Quijote le ha prometido. En la Segunda parte, unos duques deciden cumplirle el sueño en broma y le entregan la ínsula Barataria. Lo que nadie espera es que el labrador gobierne con más sentido común que muchos señores. En este artículo te contamos qué es la ínsula, qué ocurre durante su gobierno y qué lugar real se identifica con ella.
En resumen: la ínsula Barataria es un pueblo «de hasta mil vecinos» del señorío de los duques que Sancho gobierna durante diez días, en los capítulos 45 a 53 de la Segunda parte. Todo es una burla organizada para reírse de él, pero Sancho resuelve los pleitos con tanto ingenio que lo comparan con Salomón. Acaba renunciando, cansado de pasar hambre por culpa del doctor Pedro Recio y de un falso asalto a la ínsula. La tradición sitúa la ínsula en Alcalá de Ebro (Zaragoza).

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Una ínsula prometida desde el principio
Cuando don Quijote convence a Sancho para que lo acompañe, le promete que pronto ganará alguna ínsula y lo dejará como gobernador. Durante toda la Primera parte, Sancho pregunta por ella cada vez que las cosas se tuercen. En la Segunda, los duques, que han leído la primera parte de la historia y quieren divertirse con sus protagonistas, deciden darle una.
Antes de que parta, don Quijote le da una serie de consejos que se cuentan entre las páginas más sabias del libro, como «come poco y cena más poco» o el de inclinarse por la misericordia cuando la justicia esté en duda. Puedes leer algunos en nuestras frases del Quijote.
Por qué se llama Barataria
La propia novela da dos explicaciones: a Sancho le dicen que se llamaba ínsula Barataria «o ya porque el lugar se llamaba Baratario, o ya por el barato con que se le había dado el gobierno». El juego está en que «barato» significa también algo que se da sin esfuerzo, de balde, y de hecho Sancho recibe el gobierno sin haber hecho nada para ganarlo. Tampoco es una isla: es un pueblo amurallado de tierra adentro, aunque Sancho nunca se lo cuestiona.
El gobierno de Sancho (II, 45-53)
Sancho llega a la ínsula con todo el acompañamiento, lo reciben con campanas y lo sientan en la silla del juzgado. Los criados de los duques esperan reírse de sus torpezas, pero el nuevo gobernador sorprende a todos:
- El sastre y las caperuzas. Un labrador encarga caperuzas con un paño y, desconfiando del sastre, le va pidiendo más y más pequeñas hasta llegar a cinco, que no sirven para nada. Sancho decide que el sastre pierda la hechura, el labrador pierda el paño y las caperuzas se den a los presos.
- El bastón con los diez escudos. Un viejo jura que ya ha devuelto un préstamo de diez escudos mientras le da a sostener su bastón a su acreedor. Sancho manda romper el bastón, y dentro aparecen los diez escudos. «Tuvieron a su gobernador por un nuevo Salomón.»
- La mujer y la bolsa. Una mujer acusa a un ganadero de haberla forzado y Sancho le hace entregar su bolsa de dinero. Luego manda al ganadero ir a quitársela, y ella la defiende con uñas y dientes. Sancho concluye que, si hubiera defendido su honra con la mitad de ese valor, nadie habría podido forzarla, y devuelve la bolsa a su dueño.
- El puente y la horca. Le plantean un enigma lógico: quien cruza un puente debe decir la verdad sobre adónde va o ser ahorcado, y un hombre declara que va a morir en la horca. Sancho, recordando el consejo de su amo, se inclina por la misericordia y lo deja pasar.

El doctor Pedro Recio de Tirteafuera
El peor enemigo de Sancho en la ínsula es el médico encargado de su salud, que le retira de la mesa cada plato antes de que pueda probarlo. Cuando el gobernador le pregunta de dónde es, responde: «me llamo el doctor Pedro Recio de Agüero, y soy natural de un lugar llamado Tirteafuera, que está entre Caracuel y Almodóvar del Campo». Sancho, muerto de hambre, lo rebautiza como «doctor Pedro Recio de Mal Agüero» y amenaza con echarlo a palos. Tirteafuera existe de verdad: es un pequeño pueblo de la provincia de Ciudad Real, junto a Almodóvar del Campo.
El asalto y la renuncia
La burla final es un falso ataque enemigo de noche. Le atan a Sancho dos escudos por delante y por detrás, cae al suelo como una tortuga y los demás le pasan por encima en plena «batalla». Al día siguiente, dolorido y hambriento, ensilla a su Rucio y se despide: «Abrid camino, señores míos, y dejadme volver a mi antigua libertad». Sale del gobierno tan pobre como entró, diciendo aquello de «desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano». En total ha gobernado diez días.
¿Dónde está la ínsula Barataria?
La novela no lo dice, más allá de que es uno de los mejores lugares del señorío de los duques. La tradición identifica a los duques con los de Villahermosa, que tenían su palacio en Pedrola (Zaragoza), y sitúa la ínsula en Alcalá de Ebro, un pueblo cercano rodeado por un meandro del río que en las crecidas podía quedar casi como una isla. Allí una escultura recuerda a Sancho Panza junto al Ebro.
Alcalá de Ebro queda lejos de La Mancha, a unos 35 km de Zaragoza. Los escenarios manchegos de la novela los tienes en el mapa de nuestro resumen del Quijote y en nuestra ruta del Quijote en coche de 4 días.
Preguntas frecuentes
Es el lugar que los duques entregan a Sancho Panza para que lo gobierne en la Segunda parte del Quijote. En realidad es un pueblo de unos mil vecinos de su señorío, y todo forma parte de una burla para divertirse a costa de Sancho.
La novela dice que se llamaba así porque el lugar se llamaba Baratario, o por lo barato que le había salido el gobierno a Sancho, que lo recibió sin haber hecho nada para merecerlo.
Diez días. Sancho lo dice al volver: diez días la gobernó, en ellos perdió el sosiego y aprendió a despreciar todos los gobiernos del mundo.
La novela no lo precisa. La tradición la sitúa en Alcalá de Ebro, en la provincia de Zaragoza, cerca de Pedrola, donde tenían su palacio los duques de Villahermosa, a los que se identifica con los duques del Quijote.
Imagen de portada: ilustración de una edición del Quijote de 1880-1883. Foto: Biblioteca de la Facultad de Derecho y Ciencias del Trabajo de la Universidad de Sevilla, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.
