El castillo de Garcimuñoz es una de las fortalezas más sorprendentes de La Mancha conquense. Por fuera es un castillo del siglo XV, con torres cilíndricas y una portada gótica; por dentro, una restauración contemporánea de acero y colores que lo ha convertido en un espacio cultural único. Entre sus muros vivió el infante don Juan Manuel, autor de El conde Lucanor, y a sus pies cayó herido de muerte el poeta Jorge Manrique. Te contamos su historia, qué ver y cómo combinarlo con otros castillos de la Ruta del Quijote.
En resumen: el castillo de Garcimuñoz está en el pueblo de Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), junto a la A-3, a 160 km de Madrid, a 66 km de Cuenca y a 38 km de Belmonte. Lo levantó Juan Pacheco, marqués de Villena, en 1458 sobre el antiguo alcázar del infante don Juan Manuel. En 1479 Jorge Manrique fue herido de muerte en sus alrededores. Desde 2016 se visita tras una restauración de la arquitecta Izaskun Chinchilla, con pasarelas y estructuras de acero que permiten recorrer sus murallas. Ve directo a la historia, a qué ver o a la información práctica.

Índice de contenidos
Historia del castillo de Garcimuñoz
Antes del castillo actual hubo aquí un alcázar en el que vivió buena parte de su vida el infante don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X el Sabio y uno de los grandes escritores de la Edad Media castellana. En su torre guardaba sus tesoros, y entre estos muros escribió buena parte de su obra.
En 1458, Juan Pacheco, marqués de Villena, uno de los hombres más poderosos de la Castilla de su tiempo, levantó sobre aquel alcázar la fortaleza que vemos hoy. Unos años después, durante la guerra de sucesión castellana, el castillo fue asediado, y en 1479 el poeta Jorge Manrique, autor de las Coplas por la muerte de su padre, cayó herido de muerte en sus alrededores. Murió pocos días después en Santa María del Campo Rus.
Entre 1663 y 1708 se construyó dentro de uno de los lados del castillo la iglesia de San Juan Bautista, y para levantarla se aprovechó la piedra de murallas y torres, lo que dejó la fortaleza medio arruinada. Así siguió hasta que, en 2010, comenzó la restauración que le ha devuelto la vida.
Qué ver en el castillo de Garcimuñoz
1. Las murallas y la portada
Desde fuera, el castillo impresiona por sus torres cilíndricas de piedra y por su portada, enmarcada entre dos torres. Merece la pena rodearlo a pie para verlo desde todos sus ángulos y contemplar cómo domina el pueblo y la llanura.
2. La restauración de Izaskun Chinchilla
Lo que hace único a este castillo es su interior. Entre 2010 y 2016, la arquitecta Izaskun Chinchilla dirigió una intervención que combina la piedra medieval con estructuras de acero pintado, pasarelas, ascensores y miradores. La idea es que lo nuevo se distinga claramente de lo antiguo y que la obra sea reversible. Gracias a ella se puede subir a las murallas, recorrer el adarve y asomarse a dos terrazas panorámicas, y el castillo se usa como espacio cultural, con exposiciones y cine al aire libre. En el patio de armas, las estructuras de colores inspiradas en la naturaleza crean un ambiente que no se parece al de ningún otro castillo de la zona.
3. La iglesia de San Juan Bautista
Encajada en el propio castillo, la iglesia de San Juan Bautista se inauguró en 1708. Es una rareza ver un templo construido dentro de una fortaleza, aunque su construcción fue también la causa de que el castillo quedara medio arruinado.

4. El monolito de Jorge Manrique
A las afueras del pueblo, en el camino de la Nava, un monolito de piedra con una cruz recuerda al poeta en los campos donde cayó herido. Es un lugar sencillo y evocador para los amantes de la literatura. Desde aquí se puede seguir la huella del poeta hasta Santa María del Campo Rus, donde murió, y hasta el monasterio de Uclés, donde según la tradición fue enterrado.

Garcimuñoz y el Quijote
El castillo no aparece en la novela, pero los linajes que lo habitaron, sí. En el capítulo 13 de la primera parte, cuando le preguntan por el linaje de Dulcinea, don Quijote responde que no es de las grandes familias de España, ni de los «Cerdas, Manriques, Mendozas y Guzmanes de Castilla», sino «de los del Toboso de la Mancha». Los Manrique eran la familia de Jorge Manrique, una de las más ilustres de su tiempo, y para don Quijote su Dulcinea estaba a su altura. Además, Garcimuñoz forma parte de la misma cadena de fortalezas manchegas que el castillo de Belmonte, levantado también por Juan Pacheco.
Información práctica
| Dónde está | En lo alto del pueblo de Castillo de Garcimuñoz (Cuenca), junto a la autovía A-3. |
| Cómo llegar | En coche. Desde Madrid, 160 km (algo más de 1 h 30 min); desde Cuenca, 66 km (unos 55 min); desde Belmonte, 38 km (menos de 30 min). |
| Visitas | Abierto al público desde 2016, con audioguía. Consulta horarios y precio en la web de turismo de Castilla-La Mancha o en el teléfono del castillo (660 53 56 47) antes de ir. |
| Tiempo de visita | Alrededor de una hora, algo más si te acercas al monolito de Jorge Manrique. |
| Combínalo con | El castillo de Belmonte y el monasterio de Uclés. |
Dónde dormir
Hotel-Restaurante La Sima
Castillo de Garcimuñoz

El Hotel-Restaurante La Sima está junto a la A-3, a menos de 3 km del castillo, con restaurante y aparcamiento. Es una opción práctica y económica, y sus huéspedes destacan la limpieza y el trato del personal. Tiene una nota de 8,4 sobre 10 en Booking.
Si prefieres dormir junto a otro castillo, Belmonte está a menos de media hora. Aquí puedes ver todos los alojamientos en Belmonte. Y si vas hacia Cuenca, a 66 km, el Parador de Cuenca ocupa un antiguo convento frente a las Casas Colgadas. Y a unos 35 km, el castillo de Alarcón, que también fue de Juan Pacheco, permite dormir dentro de la fortaleza, hoy convertida en parador.
Preguntas frecuentes
Juan Pacheco, marqués de Villena, en 1458, sobre el antiguo alcázar en el que había vivido el infante don Juan Manuel, autor de El conde Lucanor.
El poeta fue herido de muerte en 1479 en los alrededores del castillo, durante su asedio, y murió pocos días después en Santa María del Campo Rus. Un monolito con una cruz lo recuerda a las afueras del pueblo.
Son parte de la restauración que dirigió la arquitecta Izaskun Chinchilla entre 2010 y 2016. Las pasarelas y estructuras de acero pintado permiten recorrer el castillo, se distinguen claramente de la piedra original y son reversibles.
Sí. Está abierto al público desde 2016 y cuenta con audioguía. Conviene consultar horarios y precio antes de ir en la web de turismo de Castilla-La Mancha o llamando al castillo.
Foto de portada: Miguelsalas, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
