El yelmo de Mambrino: la bacía de barbero de don Quijote

El yelmo de Mambrino es uno de los objetos más famosos del Quijote, y en realidad es una bacía de barbero de latón. Don Quijote se la quita a un barbero que la lleva en la cabeza para protegerse de la lluvia, convencido de que es un yelmo encantado de los libros de caballerías. En este artículo te contamos el episodio, de dónde viene el nombre y por qué el «baciyelmo» ha dado tanto que pensar.

En resumen: en el capítulo 21 de la Primera parte, don Quijote ve venir a un barbero con una bacía brillante en la cabeza y cree que es el yelmo de oro del rey moro Mambrino, un personaje de los poemas caballerescos. Se la arrebata y la lleva puesta desde entonces. Sancho la bautiza como «baciyelmo», y en una venta todos los presentes, por seguir la broma, acaban dando la razón a don Quijote.

Don Quijote ataca con la lanza al barbero, que cae de su asno, para quitarle la bacía que cree el yelmo de Mambrino, grabado de William Hogarth
Don Quijote arrebata la bacía al barbero. Grabado de William Hogarth, Metropolitan Museum of Art, CC0, vía Wikimedia Commons

El juramento: un yelmo para sustituir la celada rota

Todo empieza en la pelea con el vizcaíno, que le destroza a don Quijote media celada y media oreja. Indignado, el caballero jura no comer pan a manteles hasta quitarle a otro caballero una celada tan buena como la perdida, y añade que eso mismo pasó «sobre el yelmo de Mambrino, que tan caro le costó a Sacripante» (I, 10). Sancho le advierte de que esos juramentos son muy peligrosos para la salud, porque pueden pasar muchos días sin que se crucen con ningún hombre armado.

Mambrino es un rey moro de los poemas caballerescos italianos del Renacimiento, dueño de un yelmo encantado de oro que acaban ganando los paladines cristianos. Para un lector de libros de caballerías como don Quijote, conseguir ese yelmo era el sueño de cualquier caballero.

La aventura del yelmo (I, 21)

La ocasión llega la mañana siguiente a la noche de los batanes. Empieza a llover y don Quijote ve venir a un jinete «sobre un caballo rucio rodado, que trae puesto en la cabeza un yelmo de oro». Sancho, que ve las cosas como son, solo distingue «un hombre sobre un asno pardo, como el mío, que trae sobre la cabeza una cosa que relumbra».

Don Quijote y Sancho ven venir bajo la lluvia a un jinete con algo brillante en la cabeza, grabado de Gustave Doré
Don Quijote ve venir al barbero con la bacía en la cabeza (Primera parte, capítulo 21). Grabado de Gustave Doré (1863), dominio público, vía Wikimedia Commons

El narrador lo explica: en la comarca había dos pueblos, uno tan pequeño que no tenía barbero, y el barbero del otro iba a atender a sus vecinos con «una bacía de azófar». Al empezar a llover se la puso en la cabeza para no estropear el sombrero, y como estaba limpia «desde media legua relumbraba». Don Quijote carga lanza en ristre, el barbero se tira del asno y huye a todo correr, y la bacía queda en el suelo.

Cuando el caballero se la prueba, Sancho no puede contener la risa: el dueño de ese yelmo debía de tener una cabeza enorme, porque aquello no parece sino «una bacía de barbero pintiparada». Don Quijote tiene una explicación para todo: el yelmo encantado debió de caer en manos de alguien que no supo apreciarlo, que fundió la mitad para venderla como oro «y de la otra mitad hizo ésta, que parece bacía de barbero». Mientras tanto, Sancho aprovecha para cambiar los aparejos de su burro por los del asno del barbero, que eran mejores.

El baciyelmo

El yelmo acompaña a don Quijote el resto de la Primera parte, y Sancho asegura que le salvó de las pedradas de los galeotes. Al final, en la venta donde se reúnen todos los personajes, aparece el barbero y reclama su bacía y su albarda. Sancho, a medio camino entre su amo y la realidad, inventa una palabra para el objeto: el «baciyelmo» (I, 44).

Lo que sigue es una de las escenas más cómicas de la novela (I, 45). El otro barbero, el amigo de don Quijote, decide alargar la broma y asegura, como experto en su oficio, que aquello «no sólo no es bacía de barbero», sino un yelmo, aunque no entero. El cura, Cardenio, don Fernando y los demás le siguen el juego, y don Fernando llega a recoger votos en secreto para decidir si la albarda es albarda o jaez de caballo. El pobre barbero no da crédito a que «tanta gente honrada diga que ésta no es bacía, sino yelmo».

Huéspedes de la venta discuten alrededor de la bacía y la albarda en el capítulo 45 de la Primera parte
La disputa de la bacía y la albarda en la venta (Primera parte, capítulo 45), en una edición ilustrada de 1880-1883. Foto: Biblioteca de la Facultad de Derecho y Ciencias del Trabajo de la Universidad de Sevilla, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons

Qué significa el yelmo de Mambrino

El episodio resume como pocos el humor del Quijote: el mismo objeto es una bacía para Sancho y para el barbero, y un yelmo legendario para don Quijote. Por eso el «baciyelmo» se cita a menudo como símbolo de que la realidad depende de quién la mira, y de cómo un grupo de personas puede acabar dando por buena una idea absurda si todos se ponen de acuerdo.

La aventura ocurre en plena segunda salida, entre la noche de los batanes y la liberación de los galeotes, camino de Sierra Morena. Puedes situarla en el mapa de nuestro resumen del Quijote, y leer más sobre el caballero en Alonso Quijano y sobre sus monturas en Rocinante y el Rucio.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el yelmo de Mambrino?

En el Quijote es una bacía de barbero de latón que don Quijote confunde con el yelmo encantado de oro del rey moro Mambrino, un personaje de los poemas caballerescos. Se la quita a un barbero que la llevaba en la cabeza para protegerse de la lluvia.

¿En qué capítulo aparece el yelmo de Mambrino?

La aventura ocurre en el capítulo 21 de la Primera parte. El yelmo se menciona antes, en el capítulo 10, cuando don Quijote jura conseguir una celada, y vuelve a aparecer en los capítulos 44 y 45, en la discusión de la venta.

¿Qué es el baciyelmo?

Es la palabra que inventa Sancho Panza para la bacía de barbero que su amo toma por el yelmo de Mambrino. Mezcla bacía y yelmo, y se ha convertido en símbolo de cómo un mismo objeto puede verse de formas distintas.

¿Quién era Mambrino?

Un rey moro de los poemas caballerescos italianos del Renacimiento, dueño de un yelmo encantado de oro. Don Quijote, gran lector de libros de caballerías, soñaba con conseguir un yelmo como aquel.

Imagen de portada: grabado de William Hogarth, Metropolitan Museum of Art, CC0, vía Wikimedia Commons.

Sobre el autor

Alonso Quijano es un apasionado escritor nacido en algún lugar de La Mancha que, bajo la influencia del icónico hidalgo Don Quijote, ha dedicado su pluma a compartir las maravillas de la Ruta del Quijote en Castilla-La Mancha.

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